
Despierta con una sonrisita y los ojos bien redondos de tan abiertos, parpadea y se siente una ligera brisa en la recámara. Lo amo. Amo sus manos y sus piernitas gordas. Amo su desesperación al no poder armar aún las palabras pero amo más su forma de decirme las cosas. Lo amo. Lo miro mantener el equilibrio al sentarse solo, alcanzar con algo de esfuerzo a la tortuga ninja o al conejo que reza y alzar los brazos al ver llegar a Jim. Amo todo su pequeño ser. Dylan, mi pequeño acróbata marino, te amo siempre carnavalito.
0 Piden la palabra:
Publicar un comentario